Vuelve a brillar la cruz de Mina La Prieta y revive un emblema de Parral

El alcalde Salvador Calderón encabezó la reactivación de este símbolo histórico tras años apagado
La cruz de Mina La Prieta volvió a encenderse y con ello resurgió uno de los emblemas más reconocidos de Parral. El rescate fue impulsado por el Gobierno Municipal encabezado por el alcalde Salvador Calderón, a través de la Dirección de Turismo, con el objetivo de devolverle visibilidad a un punto cargado de historia para la ciudad.
Luego de permanecer apagada durante varios años, la estructura fue rehabilitada y nuevamente iluminada, recuperando su presencia en el paisaje urbano. Para muchos habitantes, su encendido representa más que una mejora visual, ya que simboliza el vínculo con el pasado minero que dio origen y crecimiento a Parral.
De acuerdo con registros históricos, en 1631, año de la fundación de San Joseph del Parral, se colocó en ese sitio una cruz de madera. Posteriormente, el 3 de mayo de 1954, fue instalada la actual cruz metálica, la cual con el paso del tiempo se consolidó como una referencia para generaciones enteras y como parte del perfil característico de la ciudad.
La estructura fue elaborada por orden del jefe del taller de fragua, Marcelino Vargas, con la participación de trabajadores mineros y personal técnico. Entre ellos se encontraban Daniel Andrade, el superintendente ingeniero Roberto Barrera y el jefe del taller mecánico Carlos Oberton. Con un peso estimado de entre 200 y 250 kilogramos, la cruz fue trasladada hasta la cima del cerro por ocho hombres, quienes lograron erigir un monumento de aproximadamente ocho metros de altura, con una base firme bajo tierra que asegura su estabilidad.
El encendido de la cruz ha generado reacciones entre habitantes que la reconocen como parte esencial de la identidad local, especialmente entre antiguos mineros que ven reflejada en ella su historia, esfuerzo y legado. Su presencia vuelve a convertirse en un referente visible que conecta a distintas generaciones.
Además, mantiene un vínculo directo con la celebración del Día de la Santa Cruz cada 3 de mayo, una tradición en la que trabajadores de la construcción y familias se reúnen para colocar cruces adornadas, acudir a ceremonias religiosas y convivir. Con su iluminación restablecida, este símbolo retoma su lugar como una de las imágenes más representativas de Parral.










