Quesadillas de Santa Bárbara, una tradición con 63 años de historia y sabor familiar

El negocio nació de manera inesperada y hoy se mantiene como referente gastronómico del municipio, pasando de generación en generación.
Las tradicionales quesadillas de Santa Bárbara están por cumplir 63 años de historia el próximo mes de julio, de acuerdo con los registros que conserva la familia fundadora.
Tere, integrante de esta reconocida tradición gastronómica, explicó que aunque existen versiones de que el negocio podría tener todavía más años, el registro formal con el que cuentan marca poco más de seis décadas de presencia en el municipio.
Comentó que el origen del negocio fue inesperado y hasta anecdótico. Recordó que su padre, Agustín Nájera Tinoco, se dedicaba originalmente a vender tortas y tacos de papa en las inmediaciones del señalamiento a Casas.
Relató que una noche, luego de terminar su jornada, su padre se dirigió con su carretilla hacia la zona de tolerancia. Al llegar, una mujer del lugar le pidió algo de comer, pero él ya no llevaba producto para vender.
Sin embargo, señaló que aún traía un queso que llevaba a su casa, por lo que decidió improvisar con los ingredientes que tenía a la mano. Así preparó una quesadilla con repollo de los lonches y otros complementos.
Explicó que a la clienta le gustó tanto el resultado, que su padre decidió volver a prepararla y perfeccionarla poco a poco con mostaza, salsa y la receta que hasta hoy conserva la familia.
Desde entonces, dijo, dejó de vender lonches y tacos para dedicarse por completo a las quesadillas, convirtiéndolas en un sello distintivo de Santa Bárbara.
Tere subrayó que el negocio sigue siendo una tradición familiar, aunque actualmente también cuentan con apoyo de personas ajenas a la familia. No obstante, aseguró que siempre hay un familiar directo al frente del establecimiento.
Indicó que, aunque los propietarios siguen siendo principalmente los hermanos, la tradición ya alcanza aproximadamente cinco generaciones, al sumar hijos y nietos que han crecido dentro del negocio.
Destacó además que las quesadillas de Santa Bárbara han trascendido fronteras locales, ya que reciben visitantes de lugares como Monterrey, El Paso, Chihuahua, Piedras Negras y la Ciudad de México, entre otros destinos.
Añadió que durante la temporada vacacional, especialmente entre la última semana de julio y la primera de agosto, cuando se celebra el carnaval, muchas personas aprovechan para llevar órdenes grandes a familiares que viven fuera.
Comentó que incluso cuando las quesadillas se recalientan en comal, conservan un sabor especial que sigue conquistando a quienes las prueban, razón por la que continúan siendo un producto muy solicitado dentro y fuera del municipio.
Finalmente, agradeció la preferencia del público y aseguró que la familia mantiene intacta la esencia del negocio, respetando la instrucción que les dejó su padre: no cambiar ni la calidad ni el sabor.
Recordó también a su madre, María García de Nájera, a quien describió como un pilar fundamental del negocio, al acompañar siempre a su esposo hasta el último día de su vida.










