CALIBRE POLITICO | COLUMNA

DESORDEN. – Nada define mejor el estado actual de la comunicación institucional en el Municipio de Parral que el más reciente tropiezo de Seguridad Pública: un boletín apresurado, mal redactado y peor revisado que terminó exhibiendo el nombre completo de un presunto delincuente —el “Monkey”—, violentando abiertamente la presunción de inocencia y encendiendo el enojo de la familia del imputado. Una fe de erratas llegó después, pero sin asumir la falta grave, sin decir qué se corrigió y, sobre todo, sin entender que no se trató de un simple “detalle”, sino de una violación a derechos fundamentales.
INEPTITUD. – Lo preocupante es que este no es un caso aislado ni accidental. Los comunicados de la Dirección de Seguridad Pública -que se supone depende de Comunicación Social- a cargo de Yahaira Jurado, aunque no los escriba ella como directora, suelen salir incompletos, sin contexto básico y sin responder las preguntas elementales del periodismo: qué, cómo, dónde, cuándo y por qué. Como si la prisa por ganarle la nota a la Fiscalía de Distrito Zona Sur valiera más que la responsabilidad de informar con rigor, legalidad y sentido institucional.
OPACIDAD. – Otro ejemplo revelador fue el escueto boletín sobre la intervención municipal para evitar una extorsión. En teoría, un hecho relevante. En la práctica, un texto vacío: sin explicar a quién se protegió —sin revictimizar—, sin detallar cómo ocurrió, sin identificar al probable responsable, sin cumplir el estándar mínimo para comunicar un evento de esa naturaleza. Poca información, poco profesionalismo y cero comprensiones del rol de una Dirección de Comunicación.
DESCOORDINACIÓN. – Y cuando se pensaba que la cadena de errores ya no podía extenderse más, llegó el episodio del taller sobre acoso y hostigamiento laboral. Se convocó a medios a un evento en el auditorio de la propia corporación, pero en Seguridad Pública nadie sabía de dicha convocatoria del taller hacía los medios. No se asignó personal, nadie recibió a los reporteros, nadie dio explicaciones. El mensaje fue claro: la comunicación interna es tan frágil como la externa, y lo que debería ser una institución sólida parece una oficina donde cada quien trabaja para su propia agenda.
DETERIORO. – Estos fallos repetidos no son producto del azar. Son el reflejo de una administración que privilegia la inmediatez sobre la precisión, la ocurrencia sobre la metodología y la improvisación sobre el trabajo profesional. Y en ese contexto, Comunicación Social se convierte no en un instrumento de transparencia, sino en un aparato que empeora la percepción pública y expone al Municipio a riesgos legales, mediáticos y políticos innecesarios.
ADVERTENCIA. – De seguir así, la Administración Municipal no solo continuará acumulando “fails”, quejas y molestia en la prensa; también seguirá dejando la sensación de que el rigor informativo es opcional, la ética es secundaria y la institucionalidad se sacrifica con tal de presumir un protagonismo que ni les toca ni les corresponde. Y si esto ocurre en lo que debería ser la voz oficial del Municipio, es fácil imaginar el nivel de caos que opera en el resto de las áreas.
DESINFLADOS. – Un gancho al estómago le quitó el aire al regidor Vicencio Chávez y la síndica Dalila Villalobos tras la captura del exgobernador César Duarte por parte de la FGR. La detención del hombre al que ambos trataban como tótem político no solo les movió el tapete: les arrancó el discurso, la soberbia y la sensación de intocabilidad con la que venían pavoneándose desde hace meses.
SOBERBIA. – Porque a ambos les ganó el impulso de sentirse “protegidos, bendecidos o ungidos” por Duarte, al grado de renegar del PRI, del que surgieron y por el que llegaron a sus cargos, y atacar abiertamente a sus dirigentes: desde Julio Yáñez, líder municipal; Alex Domínguez, dirigente estatal; y hasta la poderosa figura de Chela Ortiz. Deliraron creyendo que la sombra del exgobernador los volvía más grandes que el propio partido y su soberbia los mareó en un frágil ladrillo.
DESLEALTAD. – Tan fuerte se habían mareado con su supuesto respaldo que hasta se atrevieron a deslindarse del voto de la bancada priista en Cabildo, creyendo que ese padrinazgo los colocaba por encima de las líneas institucionales. Apostaron a la inmunidad política de Duarte, y perdieron de la forma más estrepitosa.
AUSENCIA. – No pasó desapercibido que la síndica Dalila Villalobos, siempre asidua a las sesiones, no asistió a la del miércoles 10 de diciembre. Un gesto que, aunque no esté directamente conectado al caso, dejó ver que las placas tectónicas bajo sus pies se movieron, y fuerte. Cuando la soberbia se fractura, la agenda también. A propósito: ¿ya investigó por qué una de las trabajadoras de la Sindicatura utiliza la unidad oficial para ir a surtir de materia prima su negocio de comida en el boulevard?
REALIDAD. – La captura del exgobernador no solo es un capítulo jurídico: es un recordatorio político que les explotó en la cara. Porque al final, sin partido, sin estructura y sin la mano invisible de Duarte, Dalila y Vicencio no son nada. Lo que creyeron poder construir con altanería se derrumbó con la misma velocidad con la que una burbuja de aire desaparece al tocar la superficie y revienta de igual forma su arrogancia y la fragilidad de su supuesto poder. Y esta vez, en Parral, quienes quedaron expuestos fueron ellos. La política, a veces, no necesita discursos: solo necesita hechos que pongan a cada quien en su lugar.
INTRUSIVA. – La solicitud a nombre del alcalde de Santa Bárbara no es normal, no es justificable y huele a todo menos a “seguridad y atención”. En un país donde la protección de datos personales es un derecho y no un lujo, pedir fotografías de trabajadores, identificaciones oficiales, antecedentes penales, domicilios y hasta imágenes de los vehículos que usan —todo sin fundamento legal claro— es cruzar una línea que ningún servidor público debería atreverse. El pretexto de un “padrón” suena más a puerta de entrada para el control político que a una política seria de prevención.
DESPROPORCIONADA. – Santa Bárbara no es un cuartel militar ni un estado de excepción, pero el oficio firmado por ausencia de él alcalde y dirigido a las constructoras que operan para Grupo México en la ciudad más antigua del estado, parece inspirado en uno. ¿Para qué querría un presidente municipal conocer dónde viven, con quién viven y qué conducen trabajadores foráneos que ni siquiera dependen de su administración? No existe norma municipal que justifique semejante intromisión. Y peor: tampoco se explica cómo se protegerá esta información sensible, quién la manejará ni con qué finalidad será usada. En otras palabras: blindaje cero, riesgos infinitos.
SOSPECHOSA. – Cuando los políticos demandan datos privados con la excusa de “proteger”, generalmente buscan proteger otra cosa: su propio capital. Es inevitable interpretar este padrón forzado como una maniobra para tener identificadas a las empresas, a sus trabajadores y sus entornos… justo en tiempos donde las obras, los contratos y las lealtades pesan. A mayor información, mayor capacidad de presión. Y en un pueblo chico, aparte del infierno grande, eso puede convertirse en moneda política de alto rendimiento.
RESPALDADA. – La ratificación de Betty Chávez al frente de la Universidad Tecnológica de Parral no fue un trámite administrativo ni un gesto burocrático: fue un mensaje político. Y no cualquiera. Llegó directamente desde la oficina de la gobernadora Maru Campos, a través del secretario de Educación y Deporte —un operador de alto calibre—, dejando claro que la UTP no es un espacio menor ni un juego de voluntades locales. Con ese simple movimiento, la mandataria estatal otorgó a Betty oxígeno puro por tres años más y silenció de golpe a los operadores de pasillo que ya la veían fuera.
DETRACTORES. – Y es que los detractores —priistas y panistas por igual— llevaban meses construyendo rumores, apostando por nombres, haciendo quinielas, recomendando perfiles y filtrando campañas de desprestigio con la esperanza de que el relevo fuera inminente. Apostaron mal. No comprendieron que Betty no depende de caciques menores, de padrinos improvisados ni de esos gurúes locales que presumen influencias que no tienen. Ella siempre tuvo picaporte con la jefa. Lo demás era ruido.
CONTRASTE. – Lo que distingue a su rectoría no son discursos, sino resultados. En apenas tres años llevó a la UTP de ser una institución subestimada —a la que pocos volteaban a ver— a colocarse en el top 3 de preferencia educativa en toda la región sur del estado. Superar inercias, recuperar prestigio y aumentar matrícula no fue obra de la casualidad; fue trabajo sostenido, gestión fina y visión institucional. Que hoy solo el Tec de Parral y la extensión de la UACH la superen en matrícula habla de una transformación que pocas universidades tecnológicas pueden presumir.
REPRESENTANTE. – La propia gobernadora lo entendió así. Por eso fue —ella misma— quien inauguró el nuevo laboratorio hace un par de años, un gesto político que no se regala ni se improvisa. Y por eso envía a Betty como su representante en graduaciones, eventos y actividades educativas. Si la universidad se volvió un referente estatal, es porque desde arriba reconocen que la conducción es seria, profesional y políticamente confiable, sin estridencias y sin presunciones. Los presídiums tan multicolores en cuanto a políticos, empresarios y sociedad civil que siempre le atienden, refuerza lo dicho aquí.
REALIDAD. – Mientras algunos esperaban su caída, lo que vino fue su consolidación. Mientras otros tejían intrigas, ella tejía resultados. Y mientras los adversarios apostaban al exilio político de de Betty Chávez, terminó recibiendo un espaldarazo que no solo la mantiene, sino que la fortalece y le asegura la continuidad de un proyecto, cualquiera que sea, reconfigurando el mapa político interno y deja claro que, en la UTP, como en todos lados, el trabajo pesa más que la grilla. Sus críticos tendrán que encontrar otro tema, porque la rectora —con resultados en mano y respaldo al más alto nivel— seguirá marcando el paso y, sin adelantarnos, el género puede dar sorpresas en el 2027.
















