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Jiménez.- Abel de 20 años subió su mano palpitante a la boca de Jennifer de 23 años cuando ambos sostenían un sentimiento intenso de atracción emocional y sexual. La intención era callar su poesía, y ser descubiertos en un parque cerca de El Molino.

A ella le incomodó que la mano de Abel tuviera líquidos de consistencia viscosa y sabor agrio, y con un movimiento de cabeza estilo ‘Canelo’, quitó la mano de Abel de su abertura a través de la cual ingieren alimentos. Posterior,  continuaron no sólo gemidos, si no gritos y suspiros, indicadores inequívocos de que la estaban pasando bien hasta que una luz le empezó a incomodar a él sus pupilas dilatadas en el mero preciso momento cuando taladraba las entrañas de ella. Era la policía, quien sostenía una lámpara.

¿Qué están haciendo jóvenes?…Nada oficial, contestó Abel cuando apenas le burbujeaban las hormonas en la sangre. Jennifer, por su parte, le empezaron a temblar los bracitos y piernas como Bambi recién parido.

Los uniformados le dieron papel al varón para que limpiara la parte del cuerpo humano que va desde la muñeca hasta la punta de los dedos, para posterior, colocarle las esposas. A ella, también le colocaron la herramienta policial creada para personas que generan el mal, no el amor.

A los separos de la cárcel municipal de Jiménez fue a parar una pareja de enamorados poco antes de las nueve de la noche.

 

Con información de: laparadadigital.com

Por Redaccion